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EVENTO

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RECICLAJE

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viernes, 10 de octubre de 2014

Cosas que nunca debes hacer en un restaurante

  • Autor: Mikel López Iturriaga
  • Fuente: Diario El País -elpais.es-
  • A todos nos gusta salir a comer o cenar, y a todos nos disgustan las experiencias negativas cuando vamos a un restaurante. Sin embargo, a veces los propios comensales somos en alguna medida responsables del desastre, al no seguir unas mínimas normas básicas que nos ahorrarían frustraciones a nosotros y a nuestros compañeros de banquete. Hace ya meses, el bloguero estadounidense Adam Roberts reunió sus "10 cosas que estás haciendo mal en los restaurantes" en un artículo para el Huffington Post, y desde entonces he querido escribir mis recomendaciones. Éstas son las nueve cosas que yo nunca haría.

  • Comerte lo que te echen
Si algún plato tiene una falta grave, debemos tragarnos las vergüenzas y devolverlo a la cocina explicándole por qué al camarero con mucha educación. En el fondo, le estamos haciendo un favor al restaurante, que así podrá corregir el error, mejorar y a la larga ganar más dinero. Desde luego que la reclamación ha de estar acorde con el establecimiento: no se puede exigir igual en una casa de menú a 9 euros que en un restaurante gastronómico de a más de 100. Pero es precisamente en los sitios finos donde nos reprimimos más a la hora de quejarnos quizá por el miedo a pasar por ignorantes, cuando debería ser justo lo contrario.

Pedir la carne muy hecha

El cocinero neoyorquino Anthony Bourdain lo cuenta en sus 'Confesiones de un chef': los restaurantes destinan los peores trozos de carne a los clientes que la piden muy hecha. Es mucho más fácil de camuflar una mala pieza si se sirve requetepasada, mientras que en las carnes al punto o sangrantes el engaño es más complicado.

Ignorar las temporadas

Todos lo hemos hecho alguna vez, pero no existe vía más directa al fracaso que elegir un plato con ingredientes (sobre todo verduras y frutas) que no estén en temporada. ¿Ensalada de tomate en invierno? Tomarás poliespán teñido de rojo. ¿Alcachofas con jamón en verano? Serán de bote y habrán fallecido víctimas del ácido cítrico. ¿Fresas en otoño? De la Conchimbamba y a precio de oro. Si se desconoce el calendario, lo mejor es preguntar si el ingrediente principal del plato es fresco y local, o guiarse por un principio básico que casi siempre se cumple en las verduras: hojas, otoño-invierno; frutos, primavera-verano.

Ser tiquismiquis con los ingredientes

Cuando te pones plasta con los ingredientes de los platos -”¿puede ser sin aguacate, sin cebolla y sin comino, que no me gustan?”- no sólo estás irritando a los demás comensales al alargar las peticiones con tus dudas. Si el cocinero accede a quitarlos, es más que posible que destruyas el equilibrio que él buscaba al preparar la receta. Cuando no te gusta algo de lo que lleva un plato, mejor pedir otra cosa. Y si no te gustan muchas cosas, quédate en tu casa, pide cuentas a tus padres por no haberte enseñado a comer como Dios manda o espabila de una vez, que ya no tienes 10 años.

Ir a fumar o al baño cuando no toca

Las saliditas a fumar o al baño deben hacerse siempre en momentos en los que no interrumpan el ritmo de la comanda o del servicio. Si vas antes de empezar a comer, hazlo después de haber pedido para que no se retrase el proceso por tu culpa. Durante la comida es de pésima educación largarte a echar un cigarro y obligar al resto de la mesa a esperar tu vuelta para el segundo o el postre. No es una cuestión de intolerancia, sino de respeto al prójimo.

Confundir al camarero con un amigo (o con un enemigo)

Gracias a sus indicaciones, consejos y amabilidad, los buenos camareros logran que la experiencia de comer fuera sea mucho más placentera. Lamentablemente, son una especie profesional en peligro de extinción, puesto que muchos hosteleros piensan que no se necesita ningún tipo de talento o cualificación para desempeñar dicha tarea. En este contexto, conviene mantener una relación cordial con los que te están sirviendo -mostrarse maleducado acaba jugando en tu contra-, pero sin ceder a la presión de sus recomendaciones -pueden ir encaminadas a endilgarte cosas que deben salir de la cocina o a clavarte en la cuenta. Ten en cuenta lo que digan... pero pide lo que te apetezca.

Pedir pescado un lunes

En los tiempos en los que la mayoría de la gente compraba en los mercados, esto no hacía falta ni explicarlo. Pero con la implantación de los súper y su obsesión por darlo todo todos los días, se nos ha olvidado que los lunes no hay pescado fresco. Consecuencia: si ese día de la semana comes algo en un restaurante que haya salido del mar, será congelado o de hace días.

Usar el móvil

Poco tengo que añadir a lo dicho por la escritora Elvira Lindo en un artículo reciente. Estar con el móvil adelante y atrás durante una comida no sólo es de mala educación, sino también una soberana horterada. Además de llenar el buche, cuando comemos estamos disfrutando de un placer y comunicándonos con nuestros compañeros de mesa. Y las llamadas, los mensajitos, los whatsapp y los tweets interrumpen ambas cosas. Al 99,9% de tus comunicaciones no les pasa absolutamente nada por esperar hora y media, así que silencia tu iPhone y deja de molestar.

No mirar la cuenta

Algunas personas consideran una vulgaridad comprobar que la cuenta está bien; otras pasan por simple descuido. Todas ellas se arriesgan a pagar platos o bebidas que no han consumido. Los restaurantes no tratan de metértela doblada -bueno, unos pocos sí-, pero un camarero demasiado ajetreado puede cometer errores en el recuento. No se trata de ponerte a sumar como si fueras un contable o un descendiente de Mr. Scrooge: basta con asegurarte rápidamente de que la lista es correcta.

lunes, 14 de julio de 2014

La tortilla…¿con cucharilla?

Fuente: http://protocoloalavista.wordpress.com/
Posted by Marita in HosteleríaProtocolo social
Hoy hemos tenido una comida de trabajo. Como casi todas las veces que nos sentamos a la mesa surge la eterna tontería protocolo-alimentaria que sufrimos los que nos dedicamos a este trabajo. ¡Cualquiera se sienta con vosotros a comer! Y como casi todas las veces que nos hacen algún comentario de este estilo, ponemos cara de “yonosoyesaquetuteimaginas”, y salimos por peteneras silbando hacia arriba.
La de hoy no iba a ser una excepción. En cuanto llegaron los entrantes para compartir surgió la pregunta: ¿Y la tortilla cómo se come? (Eso si, pasando directamente a la práctica -o a la mala práctica- de lanzarse cuchillo en mano a atacar tan rico manjar).
Así que hoy, lo tenemos “a huevo”: este es un breve resumen de cómo se comen algunos elementos.  ¡Esperemos que sea útil!

miércoles, 2 de julio de 2014

El marcaje de las diferentes ofertas gastronómicas


Fuente: GestionRestaurantes.com
Autor: Roser Vives Serra 
Profesora Hostelería y Turismo
Jefe de Sala
INS Escola d’Hoteleria i Turisme de Barcelona

Fecha:17-06-2011

Resumen: Las diferentes ofertas gastronómicas no presentan solamente unas determinadas características de servicio, sino que también se diferencian por el tipo de cubertería utilizado en su marcaje. Marcar la mesa es un término que se utiliza en el servicio de comedor para indicar la colocación en la mesa de los cubiertos adecuados a cada oferta gastronómica.
              El vocablo marcar la mesa en restauración se utiliza para indicar la colocación de los cubiertos adecuados a cada oferta gastronómica en la mesa. Señalar que en este artículo se realiza un estudio detallado del marcaje de los distintos tipos de ofertas, pero es preciso tener presente que en algunos de establecimientos de restauración no se dispone de aquellos cubiertos especiales que son utilizados en el marcaje de algunos platos. Para realizar el marcaje de los distintos platos pueden seguirse las siguientes pautas:
  • Conocer el plato
    • Características
    • Qué tipo de servicio se utilizará
    • En que fuentes o platos se servirá
  • Marcaje correcto o “ideal” del plato.
  • Si el establecimiento no dispone de los cubiertos “ideales” de marcaje, cuáles son los cubiertos de que se dispone.
  • Utilizar la lógica en la colocación de los cubiertos.

sábado, 24 de mayo de 2014

Maridajes y gustos personales. (Pregunta a una experta)

Fuente: Evento y Gestión



















Hay que fastidiarse. Fui de cena el otro día con amigos a un restaurante se supone que elegante, y me pusieron verde por elegir vino blanco con el entrecot. ¿tan grave es? es que no me gusta el tinto, recarámbanos!!!!! Y no voy a hablar de la cara que puso el maitre!!!


Es verdad que muchas veces nos sentimos cohibidos y no somos capaces de reivindicar nuestro derecho a elegir en función de nuestro gusto personal y tenemos miedo de que, transgrediendo las normas mayoritarias parezcamos incultos o poco elegantes.